Educación·Niños·Pensamientos en voz alta

¡No! y punto

Seguro que te suena: has dicho esa frase corta más de una vez. ¿Quién quiere ser el malo de la película? Todos preferimos ser el héroe, ¿no?

Normalmente sabemos que el malo muere al final, bajo dolores agonizantes y sin gloria. Un final poco épico. No es plato de buen gusto ser el poli malo, no.

Pero como madre sé que tengo de ahora en adelante un gran dilema. Y es evaluar el NO.

Ilustración Frannerd http://www.frannerd.cl/
Ilustración Frannerd http://www.frannerd.cl/

Cuando uno es adulto, el NO ya es un vocablo más que habitual en el repertorio. Es más, el NO es una de las primeras cosas que aprendemos a decir. Si no es por medio de palabras, tiene un gesto muy característico extrapolable a todos los idiomas; es decir, es perfectamente entendible.

Un bebé dice con la cabeza NO mucho antes de saber pronunciarlo, por lo que tiene claro su significado y lo que ello conlleva. Anidando con los adultos, también somos conscientes de lo que una negación transmite en ocasiones y las consecuencias que tiene, ya que es la manera en que podemos negarnos a hacer acciones que no son acordes a nuestra moral y ética, o sencillamente para expresar una predilección sobre cosas.

Es decir, en los dos casos que he plateado, el bebé y el adulto, ambos dicen NO (de manera consciente) y evalúan su repercusión. Asumen sus consecuencias.

Pero cuando una persona dice NO ante un deseo ajeno, toma una decisión en la que directamente no es ella la receptora de la acción. Y eso es complicado evaluarlo.

Ahora como madre mi no es en muchas ocasiones sobre decisiones que repercuten a mis hijos; para mi es una de las partes más difícil de la educación. Enseñar a evaluar, analizar y tomar la decisión de por qué si o por qué no.

Escuchas, se explican, pero NO
Escuchas, se explican, pero NO

En mi caso he de decir que he tenido a muy buenos maestros; a sabiendas de que sus decisiones podían no gustar a sus pupilos, tomaron decisiones que no siempre fueron aplaudidas, pero con una clara finalidad educativa. Ahora con el paso de los años, lo veo claro.

Entonces no siempre lo vi de manera conforme. No me equivoco si afirmo que en la mayoría de las ocasiones, cuando una acción y decisión era impuesta, no he visto el por qué, sino sólo autoridad. Ordeno y mando, como se dice.

Pero ahora que me toca a mi tomar esas decisiones, miro atrás y me doy cuenta cómo les fue difícil a mis padres ser firmes en algunas de sus decisiones. Y cómo debieron de dudar, a pesar de que desde mi punto de vista en ese momento existía una convicción absoluta en sus acciones.

Tomar decisiones es siempre complicado, sólo espero que con el paso de los años mis hijos entiendas mis nos como los entiendo yo ahora. Por supuesto, casi doy por seguro, no creo le vean ahora el mismo significado.

Y tú dime, ¿es dificil decir no?

8 comentarios sobre “¡No! y punto

  1. Bueno, claro que es duro para cualquier madre decir que no. Pero es obvio que los pequeños muchas veces no tienen el razonamiento suficiente para discernir entre bien y mal, y hay que echarles un cable…

  2. No queda otra que decir NO de vez en cundo. Es que si no lo hacemos ahora, no podremos entonces hacerlo cuando nuestros hijos tengan 15 años. No siempre pueden estar jugando o comiendo lo que les gusta, nuestro papel como padres es educarles y tomar decisiones que les ayuden a formarse

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