Divagando·Educación

¡Mira que está lejos Plutón!

Te sonará extraña la afirmación, pero creo que ya tengo geolocalización exacta para mandar a cualquiera lo más lejos posible que se me ocurra.

¡A que te mando a Plutón!

Y me quedaré más ancha, porque ahora mismo es el sitio más lejano que se me ocurre. Por si no lo sabes Plutón está, más o menos, a 7.529.000.000 de kilómetros de la Tierra y esto equivale a 50,4 Unidades astronómicas y a 0.00079582 años-luz. ¡Vamos, una burrada de kilómetros! Alejado totalmente de la expresión “a tiro de piedra”.

Te preguntarás a qué se debe este interés repentino por la astronomía. Pues gracias a las curiosidades que el buen padre compartió con los habitantes de la casa estos días, con los nuevos descubrimientos y hallazgos que han tenido lugar gracias a la Misión New Horizons. Ese pequeño-gran astronauta que tengo en casa.

Y con todo está información que te cuento, me preguntarás dónde tengo la reflexión, critica o ironía. Pues es muy evidente y tiene de todo un poco; ironía de lo grande que nos creemos e irónicamente lo poco que somos si lo vemos con la objetividad de la grandeza que nos rodea. Y la reflexión esta vez no va a ser mía. Se la voy a “robar” a Carl Sagan y a compartirla con vosotros, con una introducción tan certera como curiosa. Lo primero de todo, busca en la imagen un punto azul pálido.

El punto azul pálido en #HazCasoAMama

<<Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Considera de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez oíste hablar, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.>>

¿Has podido ver el punto azul pálido? Si te sientes tan pequeño como yo al leer las palabras de este astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense, seguro que te sientes mucho más aliviado. ¡Y yo que me he complicado la vida hoy por memeces!

Prometo, de ahora en adelante, intentar verlas desde la objetividad de la lejanía de Plutón. E irme allá arriba, si es necesario, tan lejos como me sea posible.

Podemos juzgar nuestro progreso por el coraje de nuestras preguntas y la profundidad de nuestras respuestas.

Un comentario sobre “¡Mira que está lejos Plutón!

  1. ¡¡Hola hermosa!!

    Ya hemos aterrizado tras la vuelta veraniega, y retomando los dos o tres últimos post tuyos que tenía por ahí colgando… Y muy a propósito, este post, con los acontecimientos recientes, sobre la tragedia del pequeño Aylan (y todos los que han sufrido, y sufren como él…) Nada mejor explicado que con el final de la frase… -“Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.”

    Pues eso. ¡Qué lugar tan hermoso sería este, si la gente se aplicara ese cuento…!

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