Educación·Niños·Pensamientos en voz alta

¡Mamá! mira qué cerca está ese avión

Tras el periodo estival por antonomasia del año, bien puedes creer que esa expresión procede de cualquier de mis dos retoños, en un aeropuerto cualquiera, en otro país o sencillamente en otra ciudad.

Pues no, esa afirmación procede de mi princesita mirando por la ventana del coche, en uno de las escapadas que hemos tenido en verano y ya camino de vuelta al dulce hogar.

ilustración de @porliniers

Y es que  en el coche no disponemos de ningún entretenimiento para los viajes que no sea la música y las benditas siestas imprescindibles en trayectos largos. Y te puedo decir que he recorrido España entera -de manera literal- de punta a punta.

Este post es motivado por uno de mis recuerdos de pequeña.

Por motivos laborales mis padres realizaron el mismo viaje in extremis que yo, de norte a sur. Pero en aquel caso no iba con una vuelta planificada; en el maletero transportábamos una enciclopedia Larousse -con sus 30 tomos- no vaya a ser que no tuviéramos material de sobra para hacer los trabajos mi hermana y yo allá donde íbamos.

Ahora mismo viajar con una enciclopedia no sería a priori necesario, pero en los años en que hicimos ese recorrido no estaba la información al alcance que tenemos ahora y, programas como “El tiempo es oro”, era lo más en televisión y una manera de entender cómo se contrarrestaba y se accedía a la información con la que elaborábamos los trabajos en papel y a bolígrafo.

Volviendo al coche… Además de la enciclopedia, nos acompañaban unos cojines que había realizado mi abuela para poder dormir en el trayecto -siiii, nací en los setenta- y tampoco disponíamos de silla para coches ni elevadores. Y además de todos esos detalles, lo que más recuerdo no son las horas del recorrido ni lo agotador del mismo, para mi hermana y para mi y, por supuesto, nuestro sufridos padres.

Lo que más recuerdo es el paisaje. Recoger la península te permite maravillarte con las diferencias paisajísticas que te puedes encontrar. Partíamos de una montañosa y verde Asturias para recorrer kilómetros y kilómetros de llanuras amarillas en Castilla. Campos y campos en su mayoría de trigos que se dibujaban a estribor y a babor de nuestro buque insignia. Y si dejábamos a Asturias con vacas en sus praderas, pasábamos a encontrarnos con rebaños inmensos de ovejas.

Y qué decir del cambio drástico de cruzar la capital, esa inmensa urbe que es y será siempre Madrid, con sus interminables carriles y esos edificios que desafiaban al cielo, gigantes de acero para una niña que miraba atónita desde el cristal.

Pasada la capital, los terrenos volvían a ser llanuras, pero cambiaba la flora que se veía, entre olivos y encinas; ya no era un cereal el que nos acompañaba en el viaje sino la aceituna. Y los toros y los cerdos como nuevos habitantes del paraje.

Sí, la verdad es que no recuerdo los gritos, las quejas, los ¡cuándo llegamos! sagrados en cualquier viaje que se tercie, máxime si este dura muchas horas o incluso días. Y los hubo, estoy segura de que los hubo.

Las luces de noche, los cielos estrellados lejos de las ciudades…

Por eso cuando los peques nos llaman la atención con algún nuevo descubrimiento a través de las ventanas me gusta pensar que eso lo recordarán de alguna manera.

Y que, al igual que yo, pensarán que la ida y la vuelta forman parte del viaje.

ilustración de @porliniers

4 comentarios sobre “¡Mamá! mira qué cerca está ese avión

  1. ¡Hola hermosa! Leyéndote, he vuelto a encontrar esa sensación, un poco triste, de que seguramente, mi pequeña crezca con la sensación (todavía más acentuada que yo…), de que el ir de un sitio a otro, sea una cuestión exclusivamente de DESPLAZARSE, y no de VIAJAR. No quiero retraerme al s. XIX, pero había una cierta magia en acoplar al concepto de viaje, el proceso mismo de desplazamiento; era una experiencia en sí misma. El día que llegue el teletransporte, el VIAJE habrá muerto.

    1. Has utilizado los verbos más acertadamente que yo. Hoy en día nos movemos más, motivo por el que apreciamos menos los traslados, pero hay viajes que comienzan desde el momento cero, y esos deberíamos disfrutarlo. Pero acertaste en que seguramente va a cambiar aún más el modo de movernos, la velocidad sigue siendo una prioridad, pero hay momentos para tomarse con calma 😉

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