Educación·Niños

La vida no es una linea recta

Ante todo, si, el título es toda una ironía. Cada día lo tengo más claro.

linea rectaÉsta afirmación me viene a la cabeza en vías del retorno a clase. Escuchando a muchos padres y madres que comienzan con sus hijos su periplo particular éste mes; es decir, también tienen vuelta al cole. Y en concreto me sorprende al escuchar a todos aquellos que son primerizos.

Sí, para todo hay una primera vez. Y por lo tanto, toda nueva vivencia va sujeta a la duda. Cómo será, cómo lo llevará, habré escogido bien… Os entiendo totalmente, pero he de decir que discrepo ciertos comentarios que he escuchado cuando el tema del colegio a salido a relucir.

Como mi experiencia es distinta a la de la mayoría de la gente con la que trato (he pasado por varios colegios, en distintas comunidades, públicos y concertados, por traslados de mi familia), os podéis imaginar que  no estoy de acuerdo con las rotundas afirmaciones. Parto de que todos hemos tenido vivencias diferentes y, por tanto, creer que la nuestra es la única correcta es un gran error desde el principio.

La frase: ” nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira“, es un de las grandes verdades universales. La fiesta no es cómo es, si no cómo te la cuentan; la objetividad es muy complicada en ciertos temas. Y en valorar lo mejor o lo peor para nuestros hijos, suele haber muchas opiniones pero objetividad, poca.

Y después de esta introducción sigo con la frase del título: como madre y como María cada día creo menos que existe un camino recto. La vida no es un bloc cuadriculado, sino una golondrina en movimiento, dice el maestro Sabina. O tal vez, la vida es más un interminable maratón, que un conjunto de carreras. Y por eso, cuando padres primerizos, afirman, dudan o comentan sobre los primeros años de la escuela de sus hijos, me gusta quitar hierro a esa sensación de agobio.

Están empezando su carrera de fondo“, suelo decir irónicamente. Porque aunque soy de las que creo que cada minuto importa, cada gesto significa y el tiempo no retorna; también creo que casi todo se puede rectificar, para que nuestras decisiones no sean ese gran plomo con el que cargamos. Si creemos que sólo el primer año de colegio importa, sólo sus primeros compañeros serán sus mejores amigos for ever and ever y sólo sus primeros profesores sabrán sacar su máximo potencial.

Madres, padres, tranquilos: tienen toda una vida por delante. No lo olvidemos

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