Pensamientos en voz alta

Ho, Ho, Ho es Navidad

 

Por si no te lo imaginas, sí, soy de las que se pone un gorro de Santa Claus, veo las luces de la calle con la expectación de un niño y me gusta tomar churros con chocolate después de un paseo en buena compañía. Y te espeto un ho ho ho si te cruzas conmigo en estas fechas.

La Navidad en Haz Caso a Mama

 

No tengo remedio: me encantan las Navidades. Me lleno de su espíritu y su gastronomía desde los primeros días de Diciembre, creo que son fechas mágicas, porque las personas las hacemos mágicas; no creo en absoluto que la Navidad en sí es un estado de exaltación, no, creo que en estas fechas las personas nos dejamos llevar aún más por los sentimientos que estos días representan, pero la Navidad en sí es sólo una excusa.

Estas fechas están sujetas a la historia desde mucho antes del nacimiento de Cristo: proviene de una costumbre babilónica que data del 2600 a.C., que posteriormente se postuló como fiesta cristiana -seguro que te suena que estas fechas son consideradas como “festival de invierno“- y se celebraban para finalizar la recogida de las cosechas y prepararse para la estación invernal. Siempre ha sido una especie de “Acción de Gracias” sólo que, según la cultura o la religión, se ha adecuado en gran medida.

Pero sea por costumbre, creencia o tradición estas fechas se celebran por muchos en lugares muy diversos y eso es algo que para mí ya las hace especiales.

¿Has vivido fuera y sientes el anuncio del almendro como tuyo? Yo soy de esas.

La melodía del anuncio y la canción de Mecano de un año más me acompañan en estas fechas -como recuerdo de juventud están en mi cabeza tatuadas como si de un miembro se tratara-

Me pasé parte de mi niñez fuera de mi tierra de nacimiento y centro base de amigos y familia; por eso la vuelta en estas vacaciones siempre fueron muy especiales.

Me han esperado a las llegadas de un aeropuerto al igual que yo he esperado, en esas mismas puertas, ansiosa buscando entre las caras, a ese ser que falta para completar estas fechas con lo que realmente importa: las personas.

Tiene la expectación de la llegada y la tristeza de la despedida. Están llenas de mesas rodeadas de seres queridos, donde en estos días aparcamos las diferencias por los deseos de un futuro mejor con el comienzo del año. Nos estrujamos los sesos para encontrar ese regalo que llevas todo el año buscando, que ya ni cuentas con encontrarlo, pero que sólo abrir el paquete y ver la cara de felicidad de esa persona al vislumbrarlo ya vale la pena todo el esfuerzo por conseguirlo.

Y los niños, ¡cómo nos recuerdan a nosotros de pequeños! En época de descanso, sin trabajos, exámenes, sin actividades extraescolares. Con esos nervios a flor de piel, por acostarte una noche un poco más tarde de lo normal, por ver a tus padres y abuelos brindando por tantas y tantas buenas intenciones. Charlas, debates, riñas y vuelta a empezar. Donde empezabas a ver que el mundo se vaticinaba como algo muy complicado escuchando semejantes conversaciones, pero al final de ellas siempre había un chín-chín y un abrazo que lo sentenciaba todo. ¿Te imagináis que fuera tan fácil resolver así ahora los conflictos?

Y qué me dices de ir a un bar y ver quitarse a la gente capas y capas de ropa al llegar al candor de los amigos, donde a a pesar de los meses, de la distancia, de los años, esa copa de champan sabe a lo de siempre: a los mismos. Brindando por los que no pueden estar y pasándonos de brazo en brazo a los que de ahora en adelante estarán siempre contigo.

Navidad en Haz Caso a Mama

 

Soy una sensiblera, lo sé. Para mí la Navidad es eso, sentimiento. Sentimiento por recordar a los que ya no están pero que nunca se han ido, por agradecer la cosecha del año y pensar cómo sembrar frutos nuevos. Por recordarnos que no es el tamaño ni el coste del regalo lo que importa, sino el cariño y el amor con el que te lo han dado.

Porque la Navidad nos debería recordar los valores que hacen que estas fechas sean especiales. Da igual donde estés en el planeta, da igual a que hora cambies de año: lo que cuenta es con quien compartes esos momentos.

Así que, tanto si estás trabajando en estas fechas, de viaje, contando los segundos para llegar, en el lugar de siempre, la misma ciudad e incluso con la misma gente, te deseo Feliz Navidad y Feliz Nacimiento Nuevo, que para mí eso es el comienzo del año. Una oportunidad más de echar a andar 365 días de contínuas, nuevas y retomadas intenciones.

Que la ilusión de los ojos de un niño brille siempre para ti en estas fechas. Y recordemos que la magia no está en el boleto de lotería, ni en las copiosas cenas y, por supuesto, no es un camión lleno de regalos. Es fraternidad, comprensión, respeto, tolerancia por esa ilusión que tenemos todos de comenzar de nuevo, sea lo que sea y cómo decidas celebrarlo en estos días.

Haz Caso a Mama - humor en Navidad

5 comentarios sobre “Ho, Ho, Ho es Navidad

  1. Casi me haces llorar. A mi me gustan estas fiestas por una sola cosa: son una disculpa para estar más tiempo con familia y amigos. Si no fuera por su connotación religiosa y por el consumismo reinante serían perfectas. Feliz Año

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