Divagando·Pensamientos en voz alta

En nombre de la media luna

Hoy nos hemos despertados todos con los atentados que han tenido lugar en París.

Todos nos hemos sobrecogido ante la sombra de la media luna, una vez más.

Pero lo que me indigna de estas acciones y cualquier otra que tiene lugar en lo largo y ancho de este mundo es la simple pregunta que todos nos hacemos de manera reiterativa: ¿por qué?

¿Realmente es una manifestación más de devoción extrema religiosa que llevamos desatando a nuestro paso desde el comienzo de los días o es el sucio dinero que todo lo corrompe bajo el que se ha derramado sangre? Los años me enseñan que todo tiene un fin, un motivo.

Luego podremos debatir hasta la saciedad si la manera de lograrlo es la correcta, si es mejorable. Pero somos seres racionales -o eso decimos- y dudo mucho que hasta nuestros momentos más negros de gritos, insultos y pataletas no tengan un fin concreto. Normalmente la necesidad de expresarnos por la ira, por un enfado, molestia o agravio que consideramos injusto y desproporcionado, por lo menos.

La rabia es un instinto animal del que gozamos los humanos. Y que, al igual que otros sentimientos, están ahí en mayor o menor medida.

Soy mujer, soy hija, soy madre, soy compañera, amiga y un sin fin de posibilidades que me permiten todos los entresijos que a las relaciones humanas y relacionales entrañan.

Y hoy estoy de nuevo triste, no me gusta lo que veo. Caer una y otra vez en la misma piedra, condenados a lamernos las mismas heridas.

Yo he vivido bajo la sombra de la media luna y, siempre que leo noticias como la que me despertó hoy, me apena enormemente. No es la imagen que yo tengo de esa bandera tras la que algunos se esconden.

El dolor de las personas a veces sólo es mitigable si década tras década, año tras año, leemos en la historia las mismas líneas manchadas de sangre enmascaradas por un fin que de por sí no tiene sentido.

Que no se rijan bajo el nombre de la media luna: quien no respeta la vida, no tiene bandera, ni sangre en las venas para derramar la ajena.

violencia irracional
viñeta de Puebla

Un comentario sobre “En nombre de la media luna

  1. Me ocurre lo mismo… Sigo recordando la maravillosa sensación que me causaron las gentes que conocí por Túnez, por Egipto o por Estambul, cuando estuve por allí. Y después de las víctimas, en los que primero pienso es en ellos, en toda esa gente musulmana, buenos musulmanes, buena gente, a la que todo el mundo mete en el mismo saco del integrismo, por culpa de cuatro descerebrados; cuando pese a todo, el mundo les tildará de fanáticos, sean como sean y hagan lo que hagan. En momentos así, es muy difícil que ser musulmán no se convierta en un estigma.
    Yo también pienso que la media luna es otra cosa… Y esta gentuza radical no me hará pensar lo contrario.

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