Pensamientos en voz alta

Elecciones al parlamento 25 de Mayo

Había descartado por completo hacer este post. Pero como soy muy visceral, lo siento pero no pudo morderme la lengua y mirar para otro lado.

Ante todo decir que aquí plasmo una opinión, no tiene ni que ser seguida, ni comprendida y mucho menos que se comparta. Es mi opinión, nada más lejos de la realidad el ofender a nadie.

Frase
Para que no quede lugar a duda

Pero el domingo yo me sentí ofendida a las 20:00 cuando se barajaba un 38% de participación de los españoles en las elecciones al Parlamento Europeo. Sí es verdad que hasta las 23:00 no se supo que la participación fue del 45,7% (dato extraído de El Mundo ). Y he de decir que respiré aliviada, no tanto como me hubiese gustado, pero dejé de estar tan indignada, hasta que llegué a la reflexión que os cuento.

De los resultados no voy a opinar, son los que son, esto es una democracia y los datos son lo que escoge la gente, uno puede estar contento, poner en entre dicho o sencillamente criticarlos. Pero el pueblo vota, y como dice Wyoming, ¡lo que España vota va a misa! Pero, ¿y los que no votan?

A mi se me ocurren tres escenarios:

– estar en desacuerdo con todos los candidatos

– dudar y por tanto querer votar pero, ¿a quién?

– ni les va ni les viene

Si alguna opción más me he dejado en el tintero decidme, he sido muy esquemática, ya lo sé. De las posibilidades, de la última no voy ni a hablar, y de las otras dos voy a opinar; insisto, opinar.

Los que no están a favor de ningún representante. Puede ser. Es difícil que cualquiera de los que se presenten tengan fieles con los ojos cerrados; somos españoles, criticar es casi deporte. ¿De verdad creéis que los que votaron consideran a pies juntillas que están de acuerdo con TODO lo que dice el candidato que han elegido? Seguramente no, aunque de todo hay.

Y por otra parte están los que quieren votar pero no encuentran como esclarecer la duda, divagan entre el voto castigo y la decepción. Aunque el voto castigo casi es más de los primeros que de los segundos, según se mire. Pero si uno al menos se plantea dudar, es que cree. Lo único que le cuesta es creer a pies juntillas o la decepción le ha llevado totalmente a la desidia.

Yo voté, y dudé. He de decir que nunca me encontré en el primer grupo. Sabía que iba a ir, eso lo tenía claro, pero a quién, ay amigo, esa es otra cuestión. Y ya que me he metido en harina, os digo por qué sabía que iba a ir: por un motivo mayor que la “obligación” ciudadana que el derecho a voto representa.

He tomado decisiones en mi vida como todos en las que dudé y no estaba cien por cien segura. Mi carrera, irme al extranjero, volver, estudiar otra especialización distinta, mi trabajo, dejar de trabajar, buscar trabajo, casarme, tener un hijo, tener el segundo…. No os voy a aburrir, tengo un montón más como supondréis, al igual que vosotros.

De algunas me pude equivocar, otras enmendé y muchas acerté. Pero de lo que no me voy a lamentar en la vida es de no haber escogido. Que conste que quedarse en casa y no votar por supuesto es una elección. Pero realmente los que no han ido por desidia mayoritariamente, ¿se van a quejar después?

Para seguir metiéndome en barro farragoso, todos formamos parte de comunidades que exigen en ocasiones nuestra presencia y voto: asociaciones culturales, comunidades de vecinos, AMPAS… Y en esas otras ocasiones os digo que la asistencia… a veces no se llega al 20%. No voy a dar datos exactos porque hay veces que el porcentaje de asistencia es ridículo, y otras veces puede ser superior, según cada uno intérprete que se juega en la susodicha reunión. Pero estaréis conmigo que, eso sí, los corrillos de los bares están llenos; son pequeñas asambleas muy activas, en petit comité y sin nada que perder. Las redes sociales son un ejemplo y eso que, a pesar de que muchos afirmen lo contrario, la huella digital es hoy en día muy plasmable y por tanto reconocible y medible; pero retomando el tema en este momento me viene a la cabeza un dicho

No me sigas por lo que digo, sino por lo que hago

Todo lo que os cuento no me habría ofendido, y digo ofendido porque así lo siento, si el día anterior a las elecciones no hubiese un partido de la final de champions, que según algunos medios (cito cadena ser, tenéis muchas más referencias) tuvo un 62,1% de cuota de pantalla. A eso súmales todos los que fueron, que no eran pocos, con entrada y sin entrada, más los bares que retrasmitieron el partido y estaban hasta la bandera. Y puede que ahora entendéis mi enojo. No soy futbolera, está claro, ni de esos equipos ni de otros. Para mí el futbol es un deporte como otro cualquiera, obviamente mucho más difundido y seguido, pero contra el deporte en sí no tengo nada personal. Pero sí contra el millar de personas que para eso sí salieron de casa, sí lo vieron aunque no eran seguidores de ninguno de los dos equipos y decidieron invertir su tiempo en disfrutar de ese ocio.

Más de uno ahora dirá que es demagogia, ambas estadísticas no miran el mismo índice de población y por lo tanto no son equiparables. Y tendría razón ya que para mí son referencias, podríamos decir que hablan más que nada del porcentaje de interés que mueve a cada una. Al fin y al cabo es una interpretación como otra cualquiera. Y eso que no he buscado información de los Me gusta o Retweet que tienen algunas publicaciones. Que sé que si me meto en esos saraos ya no salgo viva.

Es decir, la mayoría de las personas nos movemos según nuestros interés ¿no?. Es decir para ir a votar, que creo ha de ser una responsabilidad ciudadana, para eso no, no nos molestamos.

Sí señores, eso es lo que realmente más me indignó, y no sólo por las europeas, ni mucho menos, sino por la cantidad de momentos y lugares donde podemos ir, dar nuestro voto o quitarlo, mostrar nuestra opinión o secundarla, dar propuestas o seguirlas, o incluso discernir y decir por qué, a esas tampoco va CASI NADIE.

Entiendo que para ver un partido y disfrutar de unas birras en buena compañía, pasar un buen momento, gritar al equipo contrario, al árbitro o a la santísima trinidad, no es muy drástico ¿no?. Que decisión tomas ahí. Claro que es más fácil.

Ahora acudir a elegir, seleccionar, nominar, emitir, depositar o sufragar es más complicado. Por eso desde aquí plasmo mi descontento no con el resultado, sino con la participación. Porque si no paramos de oír que está todo muy mal, que no nos gusta como están las cosas y sí que los políticos ganan una pasta sin asumir ninguna responsabilidad. Porque creemos que no acudir es la respuesta. Mirar para otro lado… Entiendo que muchos lo hayan hecho como reivindicación, y que conste que lo comparto. Pero esa opción también estaba en las urnas. Había muchas opciones, todas menos no decidir.

Reconozco que yo soy de las que me gusta jugar, no mirar como juegan. Si no cómo le voy a explicar a mis hijos que si algo no te gusta has de hacer por cambiarlo.

11 comentarios sobre “Elecciones al parlamento 25 de Mayo

  1. Como ya sabes Maria, yo soy uno de los que no fueron a votar. Pero no lo hice por ninguna de esas razones, lo hice por convencimiento. Convencimiento en que no creo en este sistema que de base no es ni justo ni equitativo. A mi nunca me han valido las excusas de que las cosas son así, siempre me planteo el porque de todo y si es posible mejorarlas. Como bien dices el inmovilismo en cuestiones políticas y sociales es evidente, pero en el caso de la política la culpa la tienen los partidos. ¿Alguien sabe para que sirve Europa ademas de subirnos los precios pese a eliminar aranceles, imponer troikas, no poder manejar su moneda para estimular economías, imponer cuotas injustas en agricultura o no tener las narices de regular como debe ser el mercado bancario?. Y esto son solo algunos ejemplos.
    Personalmente pienso que la gente no vota sencillamente porque no sabe a que vota. En España, y me imagino que en muchos países, se ha pretendido convertir estas elecciones en un acto de fe a las ideologías de cada uno. Pero no nos olvidemos, votes a quien votes, te uniras a otro gran bloque del parlamento europeo. Y tendrás que negociar acuerdos comunes para…. Toda Europa????. Y la idiosincrasia de cada país con sus problemas?. Esta nuestra Europa dista mucho de ser la soñada en su “creación”. Está a merced de ideologías, egoísmos nacionalistas y lobbies empresariales. Cuando tienen que actuar lo hacen con mano dura a los mas débiles (Grecia, Portugal,…) y muy tibiamente a los poderosos (Italia, Francia,….). Y todo bajo una misma batuta (¡!) de Alemania.

    En definitiva no voté porque no creo en Europa, al menos en esta Europa. Se me revuelven las tripas cuando oigo términos como “voto útil” o “norte y sur”. ¿Es esta la pluralidad que queremos? ¿Es esta la igualdad que soñamos?. Yo creo que no.

    Pedazo de rollo que tengo Maria… :-S. Casi mejor lo discutimos frente a un cafecito cuando tu quieras no?. Un besote y sigue con el blog, es genial. Un besito

    1. Bueno no hemos llegado a las manos ;). Creo muy importante opinar y respetar toda opción que no sea insultante, sino somos capaces de explicarnos, escucharnos y entendernos…. mal vamos. Así que agradezco doblemente tu comentario. Y secundo algunas de tus afirmaciones pero no todas, eso lo dejamos para el café. Pero la desidia en muchos campos a mí me da cierto temor. Porque están tomando decisiones como bien dices que influyen a todos. Para ir más cerca y tal vez menos complejo, el resto de asociaciones son otro ejemplo de escasa participación. No solo en las elecciones del domingo. Y eso a mí me da que pensar, ya que veo un malestar más allá de una clase política. Peor esto da para una parrillada con sobremesa. Gracias por seguir mis paranoias 🙂

      1. Yo ahora que me ha tocado ser presidente de mi comunidad, agradeceré la desidia de mi “electorado”…;-)
        Un placer seguirte porque gran parte de tus paranoias son también las mías. No lo dejes Maria. Un besote

        1. Si es verdad que las comunidades son más obligación que elección, la poca participación es cierto que se agradece, pero ya verás como enseguida te ponen al día o al hilo, vete tu a saber. Nada una experiencia más, todo con humor

  2. La verdad María que comparto la mayor parte de las cosas que decís. Vengo de un país donde el voto es obligatorio pero que durante mucho tiempo no lo pudimos hacer gracias a las diversas dictaduras que hubieron, por eso cuando puedo hacerlo, lo hago más por convencimiento que por obligación.
    Creo que sí uno no se moja después no tiene derecho al pataleo y muchas de las opiniones para no hacerlo son excusas que nos ponemos para no complicarnos la vida.
    Me gusto tu artículo, seguí escribiendo

    1. Gracias Marta, además en tú caso que has viajado y vivido en distintos países, seguro que lo ves con un prisma mucho más amplio que el mío. Se agradecen mucho tus palabras. Reconozco que soy poco partidaria del derrotismo, por eso me anime a hacer la entrada; veo mucho desidia en nuestro entorno, y no creo nos traiga nada bueno.

  3. Estoy de acuerdo contigo. Es penoso que ciertos eventos deportivos arrastren más gente que unas elecciones, sobre todo después de haber vivido dos o tres años tan malos de crisis orquestada por bancos, multinacionales y políticos. Estoy en contra de lo bipartidismos, pero también estoy en contra de los extremismos. En Francia gana la extrema derecha, en Grecia la extrema izquierda y en España sólo se habla de PODEMOS. Lo que hay que tener claro que con mensajes populistas que el pueblo quiere oír, ya que está harto de paro, de corrupción, de desahucios,… es fácil atraer el voto. Lo malo será cuando les toque la hora de ponerlo en práctica. Lo ideal sería que los partidos fuertes PP y PSOE, se viera forzados a pactar con otros grupos políticos para poder gobernar y hacerles concesiones que con una mayoría absoluta ni se pensarían hacer. De todos modos….¡Puxa Sporting! y que vuelva a primera, jajajaja

    1. Si que eres osado, hablar de política. Uff eso si es camisa de once varas. Y una pena que no se logre llegar a consenso, ni se respeten ideas ajenas a la propia. Ese debate es descartado en la mayoría de las comidas familiares.
      Y sobre el futbol, ya verás como me sale el peque futbolero y me trago las palabras

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