Divagando·Pensamientos en voz alta

Crecer ¿es una decepción?

Ya hace varios días que me levanto metafísica

Y eso que este post lo empecé a escribir un domingo: día de reflexión y tranquilidad. El día del señor, señora, señorita… Vamos que en la mayoría de las ocasiones es el día. Tu día.

El instante donde pensamos, meditamos y sobre todo disfrutamos de todo lo que el ajetreo diaro no nos permite.

Por eso un día me levanté con la siguiente divagación: ¿crecer puede convertirse en una decepción? Y días más tarde no sólo me sigo haciendo esa pregunta sino que casi afirmo un SI rotundo de respuesta.

A pesar de esto último soy una persona muy optimista y nada derrotista; creo que la reflexión que planteo no pretende ser vista desde un prisma negativo, sino una vuelta de tuerca a la realidad que nos engulle. Y si de realidad hablamos, de personas que la forman por supuesto que también.

La pregunta, una vez más, es hacia nosotros mismo; con el fin de ver en dónde podemos mejorar con nuestra aportación y punto de vista. Ya que de lo ajeno uno no es dueño, en ocasiones lo quieren hacer títere, en otras es espectador y en ocasiones sólo un actor más de la comedia

Crecer y errar van de la mano, son imprescindible entenderlos juntos ya que van relacionados directamente. El problema seguramente está en tropezar con la misma piedra. Ahí esta la decepción porque uno puede cambiar de manera de caminar, pero no hay sendero fácil y piedras u obstáculos en la camino, nos guste o no, hay siempre y representado de distintas maneras.

Como crecer y errar no son sólo imprescindibles motores de avance sino que, además, son necesarios para que a través de la consciencia de ambos, permitirnos avanzar por un lado y equivocarnos por otro, mejoraremos nuestro comportamiento y por tanto al mundo que nos rodea.

Pero, ¿crecemos todos por igual? Pregunta farragosa. Por supuesto que todos medramos, pero nuestra manera de interpretar las cosas, el mundo cultural que nos rodea y lo ancho de nuestro prisma, condiciona de manera clara cómo avanzaremos en ese crecimiento.

Y si a eso sumamos que creemos que no debemos mejorar en nada y que el resto del mundo esta equivocado, acabáramos. Crecer se puede convertir en una decepción.

Por muy maravillosos y superpoderosos que nos veamos es IMPOSIBLE que la razón siempre la tengas tú. Entre otras razones disponer de toda la información para evaluar y por tanto objetivizar las respuestas a la mayoría de las cuestiones es a veces imposible. Pero aquí el principio del derecho: Ignorantia juris non excusat (‘la ignorancia no exime del cumplimiento de la ley’). Vale esa disculpa para edades tempranas, pero de adulto va a ser que no cuela igual.

Por eso crecer es difícil, los errores, meteduras de pata o imperfecciones de un adulto no son miradas nunca bajo el mismo prisma que a las de un niño, ni permitimos ni se nos permiten ciertas licencias.

Pero no olvidemos que la mayoría de las percepciones de nuestros actos son personales. Por lo que a la anterior pregunta, bien podemos lanzar la respuesta: “puede ser si yo decepciono a mi entorno o mi entorno me decepciona a mi”.

Se esta haciendo la divagación muy compleja, vamos a dejarla aquí.

Por lo que tomo prestada una frase célebre, de las que tanto me gustan, y le voy a dar una vuelta de tuerca como tantas veces:

No piense lo que tu entorno puede hacer por ti

sino lo que tu puedes hacer para mejorar tu entorno.

Seguro que te suena, y sí, la frase exactamente no es así.

 

 

 

4 comentarios sobre “Crecer ¿es una decepción?

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