Esos pequeños bajitos·Niños

A veces soy Superman

Sé que me habéis oído quejarme más de una vez sobre las limitaciones que uno tiene como ser humano, y en especial como madre, a pesar de que nos empeñemos en ocultarlas. No considero una debilidad ser consciente de los puntos flojos que tenemos como personas. Sin duda no siempre somos tan maravillosos como esperamos ser, pero si trabajamos día a día en mejorar, algo avanzaremos. Por eso creo que saber los puntos flacos que uno tiene es positivo lo mires como lo mires, ya tendrás parte del trabajo encauzado, ya sabes por donde empezar a trabajar.

Pero a pesar de ello, a veces, aunque sólo sea a veces, uno logra ser Superman, superarlo incluso. Al fin y al cabo él tenía como debilidad la kriptonita, y a mí las piedras salvo las preciosas, la verdad, no me impresionan. Pues eso, que a veces uno es todo poderoso y magnifico. Y claro, es muy arrogante que uno afirme eso de uno mismo pero si la afirmación procede de una palabra o un gesto de un hijo, es totalmente disculpable.

Super Mamá
Los super poderes de mamá

Los que me seguís sabéis que, en la semana del libro, fui a leer al colegio de mi pequeña un cuento; escogí Garbancito. Se lo habían regalado hace meses y le encanta, ya lo hemos leído un millón de veces. Así que me comí la vergüenza una vez más y con el cuento y un puñado de garbanzos me fui de cuentacuentos.


No es la primera vez que voy a leer, pero eso no evita que me sienta híper nerviosa, ¿les gustará? ¿Se portarán bien? ¿Se me irá la olla y me olvidaré del cuento?… Como supondréis fueron geniales, les encantó y disfruté como una enana una vez más con la experiencia. Son tan agradecidos con tan poco… Y todos se sabían la canción “Pachín, pachán, pachón… mucho cuidado con lo que hacéis, pachín, pachán, pachón a Garbancito no piséis”.

Para mi asombro y por consiguiente salida de capa con superpoderes fue cuando de tarde en casa la enana contó en cuento a padres y abuelos EXACTAMENTE IGUAL que lo había hecho yo, mismos gestos, mismas expresiones, misma entonación… Enseñando las mismas páginas y comentando las infografías IGUAL que lo había realizado yo esa mañana.

Os podéis imaginar el cuadro, yo con la lágrima apunto, sintiéndome como Batman en el Batmóvil, poderosa, invencible. Ese pequeñito ser consideraba que eras la leche, por eso te imitaba. ¿Me entendéis no?

Como cuando después de un golpe sólo con tu abrazo dejan de llorar (poderes de Lobezno de auto curación), recursos ilimitados que ya quisiera para si MacGyver cuando haces un juguete con cuatro palos para entretenerlos, encuentras ese objeto que no sabe dónde lo dejó (seguro que un padre ideó Google Maps, ya quisiera Indiana Jones encontrar de esa manera objetos perdidos) haces la mejor tortilla del  mundo mundial mejor que cualquier estrella Michelin que se precie. Y te sientes con unos grandes poderes de capacidades ilimitadas, eres el rey del mundo. Y ella lo sabe.

Son esos momentos cuando a pesar de estar cansado, de no dar más de si con las pocas horas que a veces tiene del día, de parecer que no avanzas por más que te empeñes en todo lo que te propongas. Te das cuenta que tú y sólo tú estas viendo esos límites. Que hay seres que te encuentran sencillamente EXTRAORDINARIO.

Y ese día te vas a la cama con la sensación del deber cumplido. No has ganado ningún premio, no te han dado ningún diploma, pero has logrado lo más increíble, hoy eres lo más parecido a Superman para esa pequeñaja.

 

5 comentarios sobre “A veces soy Superman

  1. Saber las limitaciones propias no es en absoluto una debilidad, todo lo contrario, es una virtud. Conociéndonos a nosotros mismos sabremos qué cosas podremos hacer y cuales no, en que somos buenos y en qué tenemos que mejorar. Hablar en público, aunque sea ante niños, si nunca antes se ha hecho, puede ser estresante. Yo mismo actué en una obra de teatro: https://www.youtube.com/watch?v=SUtnb6DgM8g en Luarca. Estábamos todos nerviosos, pero nos sobrepusimos a los primeros instantes y todo resultó un éxito de audiencia, que eran nuestro propios hijos. Ya ves. Enfrentándonos al riesgo y sabiendo nuestras limitaciones es la forma de salir adelante en situaciones comprometidas. Un besín

      1. Claro, nuestro principal escollo somos nosotros mismos. Luego, a lo largo de la vida hay gente que ayuda y otros que ponen zancadillas. La obra la repetimos semanas más tarde con otro éxito de audiencia: los niños de la guardería, jejeje

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