Divagando·Pensamientos en voz alta

10 años después

Supongo que todos nos hemos hecho una pregunta cuando rondábamos la veintena: ¿qué será de mí dentro de 10 años? Es habitual, incluso, que en alguna entrevista de trabajo te hayas enfrentado a semejante dilema. Pasada ya esa fecha, ¿cómo ha sido el resultado? ¿Objetivos logrados?

paso del tiempoParece fácil la pregunta, pero vista ahora desde la perspectiva de que ya ha pasado el vencimiento, no deja de dar cierto vértigo. Como consuelo siempre podemos pensar que en ese periodo de tiempo las circunstancias, de una manera u otra, te hayan llevado por derroteros distintos a los esperados y, aunque no se hayan logrado tus expectativas, no tienen porque ser a día de hoy una mala evolución. Saber crecer también es saber adaptarse.

“Aquello fue un gran punto de partida…”

No todo depende de ti: algunas situaciones nos son ajenas y lo único que podemos hacer es lograr crearlas, a veces con éxito y otras no.

Pero, ¿cómo te ves dentro de otros 10 años? A mí al menos me da escalofríos. Posiblemente en la veintena uno tenía la mente abierta, un montón de opciones, por eso es fácil que se tomase el camino en una dirección u otra y no hay sensación de haber fallado. Pero ahora hay menos opción al error, menos margen; en ocasiones por los años, otras por las cargas.

Con el tiempo se dispone del conocimiento, la capacidad y las ganas, la mente más centrada, los pros y los contra más analizados. Pero nos echa atrás la falta de ¿tiempo?, la capacidad de ¿atreverse? No, creo sinceramente que ahora nos da miedo equivocarnos, quedar en entredicho.

“Estamos en la tierra cuatro días y el cielo no me ofrece garantías…”

Seguramente a los veinte si te empecinabas en algo que no tenía buena proyección te dirían y te dirías, “es el momento de experimentos” “si no lo intento ahora, ¿cuándo?”. Y ahora diez años después, ¿qué? ¿Está todo el pescado vendido? No, rotundamente no.

“…10 años después mejor volver a empezar…”

Entonces por qué creemos que si no lo hemos hecho ya no podemos ponernos retos nuevos, osados, casi imposibles… La segunda juventud -o la eterna juventud, perdón- está para creerse cada día que se pueden cambiar las cosas, que uno tiene las ganas, garra y energía suficiente para enfrentarse a ello. La única clara diferencia es el empecinamiento de la juventud, esa osada locura. Esas orejeras que tiene el caballo de joven le centran en el objetivo y en ocasiones embiste por él; pero con los años amplias el campo visual, ya ves el mundo lo grande que es, por lo que fácilmente ves los obstáculos incluso aunque no los tengas delante.

“10 años después el tiempo empieza a pesar…”

A medida que pasan los años creemos que se nos engaña peor, ¿puede ser? Pero yo creo que la lectura es otra: con los años nos auto-engañamos más. Necesitamos más verdades absolutas, nos aterra el tiempo, el bagaje. ¿Qué pasaría si nos diéramos sólo una segunda oportunidad y nos perdonáramos por equivocarnos? Pues que veríamos de nuevo el futuro lejos, incierto, sin esa arrogancia que nos dan los años de creer que lo sabemos todo.

“…la vida es una gran la de espera, la otra es una caja de madera..”

 

Al fin y al cabo a determinadas edades, 10 años no son nada. Esta semana estoy melancólica, muy reflexiva, perdonádmelo, pero hay que ver lo que da de si una canción…

“…10 años después mejor decir que callar…”

 

6 comentarios sobre “10 años después

  1. Yo creo que si me preguntabas a los 25 años cómo me veía dentro de 10, te hubiera respondido muy parecido a lo que tengo: casada con el que entonces era mi novio, con mi piso, con dos hijos y haciendo lo posible por sobrevivir jeje. Seguramente en lo que no coincido es en la expectativa laboral, ya que por entonces acababa de empezar como aquel que dice mi andadura profesional en el área de mi especialidad y que me encantaba y seguramente me hubiera imaginado tener una proyección y promoción en ella, pero finalmente las cosas van como van y cuando formas una familia valoras otras cosas, y prefieres no sacrificarla por el trabajo.
    De todas maneras, muy buena reflexión!

  2. Creo que el quid (casi calamar) de la cuestión es la necesidad. La formación es similar a la de hace 10 años, más o menos, pero lo que realmente cambió es la necesidad de arriesgar. De chavales tenemos la ambición que puede que nos falte de “mayores”, estamos libres de las cargas a las que haces ferencia, tenemos que buscarnos la vida, opositamos, buscamos curro, nos casamos, nos estabilizamos,… Esa estabilización, además de otras cosas como la aventura, la diversión,… es lo que se busca conseguir en el futuro; una vez que se logra no hay por qué arriesgar porque ya no hay esa necesidad. ¿Conoces la pirámide de necesidades de Maslow? Una vez que se tiene alimento y vivienda, se busca seguridad en el empleo, luego un sentimiento de pertenencia a un grupo (amigos), después el reconocimiento y por último la autorealización (creatividad,…). La mayoría de nosotros estamos tratando de conseguir ese último peldaño porque lo demás ya lo tenemos, aunque tengamos que intentar no perderlo. Por eso creamos blogs, intentamos aprender a tocar la guitarra, practicamos deporte,… Dentro de 10 años estaremos algo más viejos, pero a grandes rasgos seguiremos igual, a no ser que uno de esos escalones de Maslow se quiebre y nos esforcemos por recuperarlo.

    1. Hay algo el lo que no estoy 100% de acuerdo, aunque entiendo totalmente tu punto de vista. Y es que la pirámide de Maslow, no se va ascendiendo con la edad. Cubrir esas necesidades desdes las Fisiológicas –> Seguridad –> Sociales –> Estima –> Autorealización, es una variable continua en nuestra vida. La falta de seguridad con los años puede ser más preocupante que de niño, la salud por ejemplo. Yo creo que con los años lo que cambia principalmente es tu orden de prioridades. Ya sabes nunca es tarde si la dicha es buena 🙂

  3. No digo que esa pirámide vaya ascendiendo con la edad, de hecho he dejado entrever que podemos perderlos (había puesto quebrarlos), y nuestro esfuerzo iría encaminado a recuperarlo. Si la salud empieza a deteriorarse, lo que está por encima de ese peldaño es secundario hasta que no logremos curarnos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *